Claro, lo tradicional es ascenderle. A un puesto en el que, probablemente, las habilidades requeridas para desempeñarlo sean distintas de las del puesto actual. Así que si encaja, será por casualidad. Una buena demostración del llamado “Principio de Peter”.
Realmente hay dos maneras de evitarlo:
Una, es crear una categoría especial para una persona especial, y subirle el sueldo también, claro. Economía y Prestigio definen un ascenso.
Dos, adaptar la estructura organizativa a los sujetos que la componen, si es que se produce el feliz caso de que haya varias personas con un rendimiento excelente simultáneamente.
El mercado manda en cómo organizarse, pero las variedades particulares están, más que permitidas, recomendadas, porque muestran la conectividad con el mundo exterior próximo o cliente.
Así que la Experiencia dice que lo mejor cuando alguien es muy bueno en su desempeño es permitir que lo siga siendo dándole un premio compatible con que continúe haciendo lo que tan bien sabe hacer.
