La saturación de información actual, la facilidad para acceder a múltiples datos, informes, reseñas y documentos, nos colocan en una situación de alta competencia para conseguir captar la atención, aunque sólo sea por unos minutos.
Pero sin necesidad de ser profesionales de la Comunicación, hay pequeños elementos que nos harán más cercanos y que facilitarán que nuestro mensaje llegue al auditorio. Nuestro público, en general, tampoco está compuesto por profesionales de la escucha, sino por esforzados oyentes.
Para captar la atención implicarse personalmente en lo que se cuenta es un método efectivo, tanto si el auditorio nos conoce previamente como si no: introducir alguna de nuestras anécdotas personales por divertidas, extrañas, emocionantes o sorprendentes nos ayudará a “conectar” con el receptor.
Valore si son apropiadas, porque al utilizarlas, generará dos efectos:
- Probablemente su discurso sea recordado más por la anácdota utilizada que por su contenido.
Problablemnte su imagen quedará asociada a la emoción que sugiera su narración.
Pero si el objetivo es captar la atención de la audiencia, la Experiencia dice que conseguirá la atención.
