El recetario SKITH de las relaciones humanas

Liderazgo, emoción y construcción de imágenes mentales

Ser líder no es fácil, ni está al alcance inmediatamente. Desarrollar el liderazgo es un trabajo, conseguir liderar con eficacia es el fruto de un esfuerzo, no es un don (por más que muchos lo lamenten).

El líder, además de los objetivos <<productivos>> tiene que dar apoyo emocional a su equipo. Sólo el que nos demanden o sólo el que sea preciso, pero aun así ese apoyo supone un consumo de energía considerable.

Un gran desgaste de un recurso muy escaso genera una fuerte reacción emocional en la mayoría de las personas.

 

De manera parecida a como la sobredosis de ejercicio produce agujetas en los músculos, las exigencias emocionales de la dirección de equipos nos producen dolor mental.

Para aliviarlo existen varios sistemas eficaces como por ejemplo desahogarse bramando o conducirse de manera agresiva, pero también elegir una puerta de ventilación que tenga nombre de persona.

Me refiero a encontrar lo que tradicionalmente se ha venido llamando un <<chivo expiatorio>> y que, con bastante más ligereza, modernamente se define como una persona <<tóxica>>.

 

Habiendo experimentado en varias ocasiones que sujetos desprovistos de todo valor en un área de trabajo pasan a ser eficientes simplemente cambiándoles de equipo o de proceso, lo que la experiencia dice es que los <<garbanzos negros>> de las organizaciones lo son antes por la imagen construida en el cerebro emocional de sus jefes que por su propia naturaleza o forma de comportarse.

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