Sí, a veces te toca un brillante en tu equipo, alguien que exhibe su potencial en cada tarea que aborda. Un destacado, el que va a la cabeza del grupo.
Para muchos jefes son un problema, porque prefieren medianías que se lleven bien entre ellas a personas con iniciativa a quien haya que cuidar.
Porque esa es la palabra clave: cuidar. Si tienes la suerte de contar con gente muy buena profesionalmente, o la cuidas o te arruinas.
Quizá lo más difícil de conseguir es mantenerlo satisfecho con lo que hace, porque hablamos de alguien sobrado de energía, de recursos y de ideas. Si lo mantenemos contento, si percibe su trabajo como satisfactorio, no tendrá la tentación de dedicarse a otros temas que no sean los que tú le encargas, ni se sentirá minusvalorado.
La experiencia dice que la comunicación sobre su trabajo y sus avances debe ser más continua que una evaluación periódica bianual. La necesidad de reconocimiento que anida en las personas con alto potencial sugiere además que les demos apoyo en su sed de avanzar, facilitándoles el acceso a tareas que le aporten desarrollo profesional por su complejidad, novedad o interés global. Eso y que las comparta con el equipo de trabajo. Nadie dijo que fuera fácil, pero sí que será apasionante.
