Sí, todos hemos recibido o hemos tenido que manejar esa situación en la que el juicio de valor sobre el comportamiento laboral es bajo, sea el nuestro o el de la persona que tenemos delante.
Cuál sea el rol más difícil de sobrellevar (el de dar o el de recibir feedback negativo) es algo que va unido al carácter de la persona, pero al buen directivo se le supone capaz de vapulear las conciencias del personal sin demasiados escrúpulos.
Las reglas de este tipo de entrevista son conocidas: cómo empezar, cómo avanzar, porqué reflejar hechos y no valoraciones, cómo dirigirse a obtener cierto compromiso, porqué no olvidarse de ensalzar los aspectos positivos y las ventajas de mantener un contacto frecuente…
Así que, si aunque sea de una manera amable, está Vd. recibiendo “hostias como panes”, también existen las “contratécnicas” adecuadas para salir indemne de la situación. Recordemos algunas:
No entienda las críticas como amenazas. Profundice en los argumentos que le expongan para que sean explicados con ejemplos. Recuerde que es mucho más difícil cambiar la percepción de nuestra conducta que nuestra conducta misma, por lo que es efectivo proponer un reto objetivo de comportamiento…
Sin embargo, opino que lo mejor es tener una comunicación directa y clara, sin aplicar fórmulas aprendidas ni entrar en jugarretas.
La experiencia dice que la confianza bidireccional entre el jefe y los miembros de su equipo es el mejor método para entender lo que cada uno espera del otro. Un buen comienzo para trabajar juntos.
