El recetario SKITH de las relaciones humanas

Si no quieres discutir pero sí decidir, escucha antes de hablar

Cuando nuestro interlocutor brama más que habla porque la emoción tiñe de rojo su discurso, es buena estrategia tratar de desactivar ese sentimiento del tipo de “estar siendo víctima de una injusticia” que lo acompaña.

Si nos ponemos en sus zapatos, veremos que siente que la realidad es tan clara que parece imposible que otros no la vean de la misma manera. Así que entiende que nuestro comportamiento es o incorrecto o claramente indebido, o injusto o ineficaz, incluso deliberadamente.

La experiencia dice que reconocer el estado de ánimo de quien habla y hacérselo notar, suele tener un efecto balsámico que facilita la comunicación posterior y hace posible dialogar sobre los principales acuerdos y desacuerdos.

Eso sí, para poder tener esa actitud lo primero que hay que hacer es escuchar con atención lo que nos dicen, porque nos están regalando las herramientas para dirigir la conversación.

Quien está airado, expone.
Quien está calmado dirige la conversación.
Escuchar es dirigir.

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