El recetario SKITH de las relaciones humanas

Cómo superar la “obediencia debida” a las decisiones que no nos gustan

Cualquier jefe intermedio se encuentra en alguna ocasión teniendo que asumir, extender y explicar decisiones de la Dirección con las que “no comulga”.

No sólo se trata de cumplir con algo que consideramos un error o una mala opción, sino que hemos de acallar nuestra opinión (cuando nadie te pregunta es mejor no contestar) y hemos de saber transmitirla a nuestro equipo… con la credibilidad suficiente para motivarles a actuar con convencimiento.

Para manejar esta incómoda situación, la experiencia nos recuerda que muchas veces lo que nos parecía tan malo, terminó por funcionar. Así que el primer paso es reflexionar sobre si nuestra visión personal, por estar un tanto emocionada, nos está impidiendo analizar la información. No necesitamos “comulgar”, sentir u opinar lo mismo que quienes nos dirigen, sino más bien examinar los argumentos y razones que nos han presentado sin proceder a descartarlos simplemente porque sean diferentes de los nuestros.

Parece más eficiente hacerse consciente de que  nuestra aportación crítica y las amenazas que hemos detectado suponen la identificación de los obstáculos que puedan aparecer, lo que nos permite anticipar las medidas y actuaciones que los minimicen, remando en la misma dirección y con el mismo objetivo.

La experiencia dice que el espíritu crítico no debe ser tal que impida la acción, debilite al equipo o haga perder la visión global sobre los objetivos del negocio.

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