Se oye hablar sobre los seniors, los trabajadores profesionales que han cruzado cierto “límite” de edad, un tanto impreciso, pero determinante. En los “fifties” como diría un inglés.
Probablemente se hable tanto porque los “boomers” somos mayoría en la pirámide de la población. Y porque tenemos interés en nosotros mismos, cumpliendo el adagio de que no hay tema más apasionante que hablar de uno mismo.
Así que repentinamente nos hemos encontrado en el ojo del huracán: somos muchos, la jubilación está en un punto de desequilibrio económico-social, hay un cambio generacional muy marcado en valores, hay poco empleo y hay que dejar sitio, la evolución tecnológica cambia de año en año…
Aplicando esa metafísica de los RRHH que aspira siempre a no ser entendida del todo para seguir prosperando, se ha descubierto que existen los seniors (lo han descubierto los propios seniors, que tienen una capacidad de reinventarse despampanante) y al poner el foco en ellos, se han empezado a detectar grietas, manchas, lados oscuros, detalles sin resolver.
El gran eje: no arrincone Vd. a los seniors, no los mantenga ahí por mantener. Resulta que pueden ser útiles. Además, unos se van a ir con cincuenta y pocos, pero a otros lo mismo hay que mantenerlos hasta los 67.
Mantenerlos da ventajas: los seniors tienden a resolver un problema según la manera en que se resolvió el anterior. Es decir, ya tienen la solución obtenida. Eso funciona cuando las circunstancias que rodean la actuación son similares a las de casos anteriores, cosa que ocurre con mucha frecuencia. Actuando de esta manera consiguen una eficiencia altísima, dedicando pocos recursos a temas relativamente complejos. Garantizan una buena gestión.
Los “junior”, por contraposición, carecen de esa información, así que en la medida en que sea relevante tenerla, utilizarán muchos más recursos para resolver, resolverán de manera menos efectiva o, en el peor de los casos, simplemente fracasarán.
Eso sí, el junior es veloz, es ágil, no tiene el peso de lo que ya ha ocurrido, tiene también la ligereza de pensamiento y enfoque que le hace poder aportar ideas nuevas sin mayor esfuerzo, y también la determinación de ejecutarlas. Lo ve tan claro, que no necesita mayor reflexión.
LA CONEXIÓN:
Nigromante frente a explorador, La Experiencia dice que el senior tiende a transmitir lo que ya ha aprendido, mientras que el junior lo hace con lo que está experimentando. Pasado y presente para idear el futuro. Áteme esa mosca por el rabo.
