Compartir la información es garantía de éxito. Saber por qué vamos donde vamos ayuda a la hora de elegir el camino. Cuanto más plano es el organigrama de una empresa, más necesario es que la información no se mueva por círculos o esferas jerárquicas, sino que sea accesible por áreas de conocimiento. Si la estructura se aplana, los procesos adquieren más importancia que los departamentos y la comunicación se hace imprescindible.
Por eso y por la confianza en el equipo, el líder tiene que compartir toda aquella información que sea posible compartir, que es toda aquella que no genere cambios de comportamiento prematuros.
A pesar de la extensa parafernalia que generan las filtraciones, es relativamente fácil identificar a los principales emisores de rumores; sin contar con que nuestro equipo tiene la vacuna de estar ya al tanto de lo que ocurre.
Tener información que otros no tienen nos coloca en una situación de ventaja, es como poder predecir el futuro, es fundamentalmente una situación de poder, de empoderamiento.
La experiencia dice que compartir la información con tu equipo (con los límites expuestos) genera cohesión y compromiso. Sólo se chismorrea de un asunto cuando no se conoce en profundidad.
