Hablar, que no negociar. Para hablar, para dialogar, nos interesa el consenso. Nos interesa establecer la relación con la <<parte social>>, definirla y establecerla preferentemente en “tiempo de paz”.
La idea fundamental es que los sindicatos son necesarios, por ser al mismo tiempo una herramienta de gestión y una parte de la empresa.
Hay que considerar que el rol de un representante sindical es similar al del directivo o representante empresarial, y que se vestirá de parte opositora, de parte dialogante o de parte trabajadora según tenga necesidad.
Si las reuniones de trabajo son en ocasiones tan difíciles de abordar, aquellas que se celebran entre “representación de la empresa-representación de los trabajadores” suelen ser un campo abierto a la incertidumbre.
Para abordarla con más confianza, la experiencia nos recuerda dos cosas:
-Que si no hubiera sindicatos habría que inventarlos, porque para hablar se necesita un interlocutor
-Que los sindicatos son empresa y, por lo tanto, deben tener su participación de poder, subordinada a la dirección, pero imprescindible para que las cosas funcionen. Acordemos cómo y dónde acotarla.
