Harta de estudiar

Cuando hablamos de Formar en la empresa, hablamos de formar adultos.

Es decir, hablamos de un colectivo con cierto grado de madurez, por lo que no está abierto a aprender con la avidez propia de quien (por juventud o por inexperiencia) es consciente de que aún sabe poco.

Ese <<no darse cuenta>> de lo mucho que no se sabe en comparación con lo que se sabe, es algo que nos venimos encontrando como realidad en casi todos los niveles formativos.  Posiblemente porque también es una actitud social.

No es fácil explicarle a quien se mueve para alcanzar resultados inmediatos que para empezar a aprender no hay que buscar las respuestas, sino plantear las preguntas.

Una dificultad adicional es que esa actitud parece ligada al área de conocimiento en que se fomente, de manera que la actitud de aprendizaje continuo sólo se aplica a la materia específica que se está tratando.

Parecería, por lo tanto, que sólo se puede estimular ese afán de saber relacionándolo con una actividad concreta, con un área de saber aplicado, pero no con la capacidad general de aprender. Es el efecto causado por ese profesor que muchos recordamos con afecto porque nos hizo “amar” su asignatura.

Sin embargo, opino que la formación de adultos tiene poco de enseñanza y mucho de entrenamiento, porque a estas alturas los conocimientos sólo se integran si van acompañados de lo que podríamos llamar “eficacia motora”. Eso significa que el sujeto-alumno valora más los conocimientos cuanto más apropiados sean para aplicarlos en alguna situación concreta, o en su caso para obtener algún tipo de bien de forma inmediata.

Hay que entender y hacer entender que la mejor forma de formarse es mantener una actitud constante de aprendizaje. Sólo de vez en cuando necesitamos apoyos específicos. Porque ocurre con frecuencia que tanto el método de trabajo como los razonamientos efectuados por dos áreas de conocimiento lejanas son similares cuando no próximos.

Probablemente la diferencia entre dos personas que trabajen en profesiones muy distantes en contenidos no radica tanto en sus competencias como en su motivación.

Aplicar teorías para interpretar la realidad es investigación.

Aplicar lo que la realidad nos enseña para obtener conocimiento es formarse y eso significa ser eficiente.