Estamos a vueltas con la IA: comentarios, opiniones, experiencias, cursos, seminarios, másteres, ignorancias, desconocimientos, confusiones.
Negar el impacto que puede tener, que va a tener, que ya tiene, la lA es como haberlo hecho en su momento con la aparición de la máquina de vapor, internet o las redes sociales: carece de sentido.
Así que, idea 1 y poco original, la IA ha aparecido y es un avance.
No me parece tan seguro o tan claro si la expresión adecuada para acompañar el término “artificial” sea “inteligencia”. A mi me parece que más que artificial es “construida”, y más que inteligencia es “respuesta”. Pero bueno, IA suena mucho mejor, lo reconozco.
La función de la IA me parece clara y resolutiva en lo que se refiere a la ejecución de tareas habituales, sobre todo si hablamos de aquellas que siguen algún tipo de procedimiento o que se puedan resolver con un número limitado de acciones más o menos previsibles.
Aún veo a la IA más cómo una construcción o una herramienta que como cerebro pensante. Idea dos.
Tampoco me preocupa especialmente lo que haya que aprender para poder utilizarla: Si tan IA es, lo más probable es que sea tan fácil de usar como pagar con el móvil, salvo que comercialmente (como se está empezando a ver) se presente de manera esotérica y compleja. Idea tres.
Más interesante es la interacción IA-Humano: resulta curioso que lo más básico en su utilización sea la necesidad de dirigir bien los “promts”, esto es, saber hacer las preguntas correctas.
Se atribuye a Peter Drucker aquello de “la calidad de la respuesta está determinada por la calidad de la pregunta” y, remontándonos un poco más, ya Sócrates decía “Entender la pregunta es la mitad de la respuesta”; o dicho en mi propia opinión: sólo quien es capaz de plantear la pregunta es capaz de encontrar la respuesta. Pero todas estas afirmaciones se refieren o referían a la mente humana, claro está.
Así que si la IA nos conduce a la FilosofÍA, bienvenida sea. De momento, sólo los humanos planteamos preguntas, va a ser muy distinto si es la IA la que llega a hacerlo, que todo se andará.
En conclusión, la IA no compromete la inteligencia humana ni su capacidad de reflexión y pudiera ser que uno de sus efectos más positivos fuera potenciar la filosofía como rama fundamental de conocimiento. Dudo que sea así, pero ya nos convendrÍA.






